Cortinas
cambiar de cortinas de sala-comedor..
de seguro que no sabes, de hecho nadie sabe hasta que se casa (ese es un
principio universal, para mantener el equlibirio mental de los que se espera
se casen y preserven la especie,ya que de saberlo antes, no se casarían
jamás y la continuidad del ser humano sobre la faz de la tierra peligraría,
por lo que al terminar de leer este mensaje, sentirás un flachazo que saldrá
de la pantalla, gracias al cual olvidarás esta información y tu vida seguirá
siendo tranquila y sosegada hasta que des el siguiente paso: el bodorrio)
que las cortinas salen carisisimas, y más cuando tus ventanas son como las
de mi cantón, enormes, entonces la cosa se pone color de hormiga, el
bolsillo se ve atacado y con un adelgazamiento típico de una enfermedad del
tipo tuberculosis o anemia en tercer grado, las rencillas matrimoniales se
acrecientan y la paciencia con los hijos pende de un débil hilito
misericorde, la demencia ronda por el jardín y la casa entera tiembla ante
la catástrofe que se avecina, esto es solo el preludio, es decir, cuando se
procede a la compra de los millares de metros necesarios para cubrir las
ventanas, portales al infierno, el ambiente tenso se podría cortar con un
cuchillo, mamá e hija se ven envueltas en una lucha feroz de poderes (al
elegir las posibles combinaciones, cual es la más adecuada, etc), al final,
entre risas forzadas ambas salen de La Parisina cargando hartos paquetes
contenedores de la tela en desgracia,luego dos días de intenso trabajo, esta
actividad solo es comparable al ir y venir de los ayudantes de santa, dos
meses antes de Navidad..
luego se corona con el dramático final, millares de tela van y vienen, se
bajan y se suben cortineros, y finalmente, dos mujeres temblorosas, de
diferente generación pero con el mismo cometido en la sangre, en los genes y
en la memoría ancestral y colectiva, se echan para atrás para ver consumada
su obra, se escuchan suspiros de satisfacción, un que otro te lo dije, es la
mejor combinación, un asch, ya sabía, en algún rincón de la casa un pobre
hombre aterido, suelta a su aterrorizado retoño de entre sus brazos, pues
sabe que la lucha a terminado, se le pide su opinión y entre lágrimas de
alegría (que no por las cortinas, eso lo tiene sin cuidado, sino por la
libertad nuevamente recuperada) acierta a balbucear: están muy bien, eh..que
bien quedaron..ambas mujeres se ven por encima del hombro, con sonrisa
cómplice y sabedoras de haber cumplido con su deber, se retiran a comer
pastel...
así es...preparate ahora para el flachazo...
PUM!
slds!
Paty A.
